La actividad se desarrolló en la comarca del Alto Palancia y fue guiada por Santiago Reyna, uno de los principales enclaves productores de trufa negra en España, donde las condiciones climáticas y geográficas favorecen el desarrollo de la variedad Tuber melanosporum, considerada uno de los productos más apreciados de la alta cocina por su aroma intenso y su capacidad para elevar cualquier elaboración culinaria .
Durante la jornada, los asistentes pudieron conocer de primera mano el proceso de cultivo, recolección y comercialización de la trufa negra, así como su creciente papel como motor de desarrollo rural y elemento clave en la dinamización económica del territorio. La truficultura, cada vez más consolidada en esta zona, constituye además un ejemplo de aprovechamiento sostenible del medio natural y de generación de valor añadido en el ámbito agroalimentario .
La experiencia permitió asimismo profundizar en la dimensión gastronómica del producto, abordando su aplicación en la cocina contemporánea y su integración en la tradición culinaria mediterránea. La trufa negra, recolectada principalmente en los meses de invierno, se ha consolidado como uno de los ingredientes más exclusivos y representativos de la gastronomía europea, con una creciente proyección internacional .
En esta jornada participaron los académicos Sergio Terol Ferrero, Carlos Pujadas, Javier Lizcano, Maxi Olivas, Luis Lluch y Mar López, quienes asistieron acompañados de sus familiares, reforzando el carácter divulgativo y social de la iniciativa.
Con este tipo de acciones, la Academia de Gastronomía de la Comunidad Valenciana reafirma su compromiso con la promoción y difusión de los productos autóctonos, así como con el apoyo a los territorios productores y a las tradiciones que conforman el patrimonio gastronómico valenciano. La trufa negra del Alto Palancia se consolida, en este sentido, como un referente de excelencia, identidad y futuro dentro del panorama gastronómico nacional e internacional.





